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Hammam: 5 beneficios que te harán tenerlo en casa

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¿Has pensado en instalar un baño turco Hammam en tu casa? Se trata de una opción que conlleva un coste alto pero que ofrece numerosos beneficios en su uso. En Cerámicas Keops recopilamos un listado de todo lo que ganarás con la instalación en tu baño.

El baño turco Hammam ha ganado adeptos en muchas viviendas en los últimos años. Se trata de una opción de relajación que procede de la cultura de Oriente Medio. En la antigüedad, los baños Hammam servían como puntos de reunión social y, además, un lugar dedicado a la higiene personal.

Hoy, el concepto ha cambiado por completo. Los baños Hammam se han convertido en lugar de relajación y siguen manteniendo sus múltiples beneficios originarios.

Antes de pasar a detallar todos los beneficios de los Hammam, vamos a profundizar en su funcionamiento.

¿Qué es y cómo funciona un hammam?

En los baños turcos Hammam existe un generador de vapor que se encarga de convertir el agua en vapor. Una vez realizado el proceso, el sistema lo libera en el aire. A diferencia de otros sistemas clásicos como la sauna, los Hammam son herméticos.

¿Qué ventaja ofrece? Que la humedad concentrada en esa zona es prácticamente del 100 %.  En ese punto, el aire llega a condensarse en las paredes de cristal templado. Todo ello influye en una liberación de toxinas de las vías respiratorias, abriendo además las mucosas del organismo.

Beneficios del Hammam

  • Mejora de la circulación sanguínea. El calor que generan los vapores de agua favorece la circulación de la sangre, además de una reducción consecuente de la presión arterial.
  • La humedad ayuda a eliminar toxinas y, por tanto, es el elemento ideal para acabar con la fatiga y el estrés.
  • Liberación de las vías respiratorias, ideal para solventar periodos de tos y resfriados.
  • La apariencia de la piel mejora, estimulando los tejidos por la dilatación de los poros.
  • Tratamiento óptimo para limpiar las impurezas de la piel, especialmente para adolescentes (acné agresivo) o personas con acné habitual). Los hammam también ayudan a acabar con los puntos negros.

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  • Para las mujeres, el Hammam es una fuente de alivio durante el proceso menstrual. Así lo corroboran varios estudios que demuestran la liberación de estrés y nerviosismo durante el tratamiento.
  • A su vez, el hammam tiene un alto poder expectorante. En caso de personas con afecciones respiratorias habituales (no hablamos de tos o catarros), la humedad se convierte en clave para mejorar la calidad de vida. “El calor incide en las zonas paranasales, la garganta y los pulmones”, señala un experto de TriHealth.
  • Ayuda a conciliar el sueño. El cuerpo no solo rejuvenece cuando uno está despierto sino también cuando descansas por las noches.
  • Los vapores que generan los Hammam proporcionan vitaminas y minerales para la piel. Ellos son los que te llevan al estado de relajación y rejuvenecimiento durante el tratamiento.
  • Perfecto para relajar músculos. Sus propiedades son apropiadas para aquellas personas que lo necesiten y con efectos inmediatos.

¿Cómo usar el Hammam?

  1. Antes de sumergirse en el hammam es importante hidratarse correctamente. Por ello, deberás darte una ducha de agua fría para que el cuerpo no esté seco.
  2. Si no tienes contacto habitual con este tipo de terapias es recomendable que el tiempo en el hammam no sea superior a 15 minutos. El tiempo máximo recomendado es de 30 minutos.
  3. Tras salir del hammam, debes tomar una ducha fría. ¿Por qué? Después un tiempo prolongado en temperaturas que pueden llegar los 50 grados, el cuerpo debe estimularse y eliminar los restos de piel muerta.

Con estos tres pasos, el tratamiento para el Hammam es suficiente. Un proceso más avanzado nos llevaría a la exfoliación (frotar el cuerpo justo antes de la última ducha para eliminar mejor las impurezas) y el rhassoul (una arcilla reafirmante que ayuda a reafirmar la piel y aportar elasticidad).

Hammam vs Saunas

En Cerámicas Keops queremos explicarte las diferencias entre Hammam y las saunas. Sí, las hay. Aunque en líneas generales no son abismales, hay que entender que son conceptos diferentes.

Lo que más les diferencia es el tipo de calor que utilizan: mientras las saunas utilizan el calor seco generado a partir de estufas o rocas calientes – con temperaturas ambiente entre los 70 y 90 grados centígrados -, los Hammam ofrecen temperaturas más bajas, por lo general alrededor de los 45 ºC, pero con una alta humedad que como decíamos anteriormente llega al 100%. Por tanto, hablamos de calor seco versus calor húmedo y temperaturas diferentes.

Eso sí, también tienen muchas cosas en común. Por ejemplo, tanto en las saunas como en los hammam la temperatura cambia de:pendiendo de la zona del cuerpo, es decir, no es uniforme. En el caso de los hammam, por ejemplo, en el suelo ronda los 20-25ºC, los 40 ºC en el metro y medio de altura y los 50 ºC por encima de la cabeza.

Por último, ambos también coinciden en el uso del mismo método terapéutico: el calor enfocado a la relajación general del organismo.

Desde Cerámicas Keops os facilitamos la posibilidad de disfrutar de los hammam y sus beneficios. También, de las saunas. Una vez hecha la comparación, tuya es la última palabra.

En nuestro catálogo encontrarás Effegibi Hammam o Effegibi Saunas.

El catálogo de Cerámicas Keops puedes consultarlo por completo AQUÍ. También, puedes conocer más sobre Effegibi en este enlace.

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